Historias misteriosas de “la guerra fría”: Desaparición del submarino nuclear americano USS SCORPION

El 22 de mayo 2013 se cumplieron 45 años de la desaparición en el Atlántico del submarino nuclear norteamericano Scorpion, que zarpó de Rota y nunca llegó a Norfolk. El interesante artículo que sigue, escrito por el C.N. Luis Mollá (Tarifa, Cádiz, 1955) y publicado en lavozdigital.es, relata este desconocido y misterioso suceso de la guerra fría.

F.J.de C.

Desaparecido en mayo de 1968, el final del submarino nuclear norteamericano ‘Scorpion’ constituye a fecha de hoy uno de los misterios más herméticos de los océanos. El hecho de que desapareciera en plena Guerra Fría suscitó las interpretaciones más extravagantes acerca de su desafortunado final. Localizado el pecio por la Marina de los EE.UU y tras rigurosos estudios, las causas reales de su hundimiento siguen envueltas en la misma bruma que rodea hoy a los 99 miembros de su dotación en su túmulo de hierro a tres mil metros de profundidad. El ‘Scorpion’ fue entregado a la US Navy en 1960 y desde sus primeras millas constituyó un buque especial. Elegido para obtener inteligencia y desarrollar las tácticas pioneras de la guerra submarina entre unidades nucleares, alcanzó inusitada fama al conseguir filmar por primera vez el lanzamiento de un misil soviético a través del periscopio antes de tener que escapar a uña de caballo de la escena de acción.

En febrero de 1967, el ‘Scorpion’ debió haber pasado su segundo ‘extended overhaul’, pero la premura de las operaciones no permitió ir más allá de unas obras de emergencia. En octubre de ese año, el mando del submarino pasó a manos del Capitán de Fragata Francis Slattery. Entre adiestramientos y pruebas llegó el mes de febrero y el buque se desplazó al Mediterráneo para participar en una serie de ejercicios con la VI Flota. Allí tuvo algún encuentro esporádico con unidades del bloque soviético, alguna de las cuales lo acosó en superficie con intención de obtener una buena colección de fotografías; un botín muy apreciado en la época para ambas potencias. Tras una rápida parada en Rota para desembarcar correo, mensajes oficiales y un par de marineros, el submarino se adentró en el Atlántico en misión secreta de inteligencia sobre ciertas unidades antisubmarinas soviéticas cerca de las Azores. Hacia la medianoche del 22 de mayo estableció su último enlace radio. Sin embargo, cinco días después no se presentó en Norfolk conforme estaba previsto en su orden de operaciones. El ‘Scorpion’ había desaparecido.

Cuatro años antes, en 1964, los americanos habían establecido una extraña base acústica en la pequeña localidad canaria de Puerto Naos, en la isla de la Palma. Con objetivos pretendidamente sismológicos, la pequeña base se dedicaba en realidad a registrar los ruidos submarinos del Atlántico, especialmente los asociados con el lanzamiento de torpedos desde unidades submarinas soviéticas. Los americanos encontraron en los registros un grupo de quince ruidos submarinos no ordinarios concentrados en un lapso de tiempo de 190 segundos. Cortando la demora de los ruidos con el plan de movimientos previstos del ‘Scorpion’ llegaron a la conclusión de que el submarino se había ido a pique el día 22 a las 18.44 horas en un área en la que no tardaron en encontrar sus restos sumergidos a tres mil metros. En cuanto a la calidad de los ruidos sólo podían aventurar que el primero de ellos coincidía con los registros de una explosión, mientras que el resto se debía a implosiones producidas por la presión en el descenso del submarino a los abismos.

En plena Guerra Fría la búsqueda de los restos del ‘Scorpion’ mantuvo en vilo a la opinión pública norteamericana, ya que desde el punto de vista de la inteligencia el submarino representaba un tesoro, al encontrarse a bordo los más sofisticados avances técnicos, incluyendo torpedos nucleares de última generación, así como reveladores manuales de la planta atómica. El hallazgo del pecio dio lugar a numerosos estudios y a muy pocas conclusiones. En 1993, la Administración Clinton desclasificó la mayor parte de los informes, sugiriendo que el submarino pudo hundirse por la activación espontánea y accidental de uno de los torpedos.

Numerosas hipótesis

Antes y después se han escrito multitud de libros que tratan de explicar la tragedia del ‘Scorpion’ incluyendo las versiones más inverosímiles sobre el final del sumergible, entre las que cabe destacar algunas. Por ejemplo, el lanzamiento de un torpedo desde un submarino soviético (algunos sostienen que fue disparado desde un helicóptero) en un trágico ‘quid pro quo’ por la pérdida unas semanas antes de la nave rusa ‘K-129’, desaparecido en el Pacífico norte en circunstancias tan oscuras como las del ‘Scorpion’.

Otra de las hipótesis es la activación accidental de un torpedo en su tubo de lanzamiento. Éste estaba dotado de una cabeza buscadora y al activarse no quedaba otro remedio que lanzarlo. En ese caso, una vez lanzado, el torpedo se habría armado y efectuado una búsqueda circular hasta encontrar el único blanco que había en las proximidades: el propio ‘Scorpion’. También se baraja la explosión espontánea del torpedo en su tubo debido al sobrecalentamiento de la batería. Se trata de un tipo de accidente algo común en submarinos de la época y muchos la han dado como la hipótesis más probable.

Un fallo del dispositivo TDU (Trash Disposal Unit) o lanzador de basura en inmersión. Esta avería ya se había producido en otras unidades, aunque nunca con resultados catastróficos. Esta causa del desastre, expuesta por el vicealmirante que presidía el tribunal naval al efecto, tenía que venir necesariamente acompañada por un error humano inmediato y se consideró poco probable.

Igualmente se estudió la posibilidad de un sabotaje. En 1968 en Europa había una fuerte corriente antiamericana y antinuclear y al ‘Scorpion’ le habían denegado la entrada en algunos puertos. Uno de los marineros desembarcados en Rota contó que la convivencia a bordo después de tantas semanas sin tocar tierra era insoportable. Quizás para aliviar tensiones, el comandante fondeó en aguas de Nápoles y embarcó a un grupo de chicas y músicos para celebrar una fiesta a bordo. Con el paso de las horas la fiesta se fue trasladando a distintos compartimentos sin ningún tipo de control; lo que llevó al tribunal naval a considerar una posibilidad, el sabotaje, que en realidad nunca fue tenida demasiado en cuenta.

Puede que la solución al misterio del ‘Scorpion’ no llegue nunca. La ley americana obliga a mantener bajo reserva por un tiempo los documentos relacionados con las unidades navales nucleares y todo apunta a que la desclasificación total de la investigación no arrojará más luz sobre un asunto que se mantiene igual de turbio con el paso de los años. Las claves del hundimiento del ‘Scorpion’ reposan a tres mil metros de profundidad, esperando a que el ser humano alcance la técnica necesaria para hacer suyas unas profundidades que, hoy por hoy, siguen siendo territorio innegociable de Neptuno.

 

Fuente: – LUIS MOLLA ciudadanos@lavozdigital.es | CÁDIZ.

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