El partido Unión Progreso y Democracia UPyD en su sexto cumpleaños.Dudas y desconfianza.

El partido Unión Progreso y Democracia UPyD,  nació hace hoy exactamente seis años en la Casa de Campo de Madrid,siendo Rosa Díez,la promotora y principal cabeza visible del mismo. La portavoz de Unión Progreso y Democracia ha enfatizado en el acto conmemorativo celebrado hoy  que su formación es “el único partido que defiende a España” frente a los “embates secesionistas” catalán y vasco y frente la proliferación del mensaje de defensa de lo particular frente a lo general.

“Defendemos una España unida y plural para defender la igualdad de los españoles”, ha dicho rotunda en el acto político de Madrid, una”España unida y democrática” frente “al discurso nacionalista que ha calado” incluso en los partidos nacionales.Ideológicamente se declara como no nacionalista, transversal, laico, progresista y defensor de un modelo federalista en España y en Europa. También pregonan la regeneración democrática, la democracia deliberativa y la ciudadanía como vínculo de relación entre el Estado con sus ciudadanos.

Hay que reconocer que el partido de la señora Díez ha conseguido en estos pocos años colocarse en una posición relativamente buena.¿Gracias a que? En mi opinión a dos razones:

La primera a su oportunismo ideológico manejado con notable habilidad por su fundadora que oculta una ideología netamente socialista y se reviste de un acendrado patriotismo que le hace ganar posiciones ante votantes de “derechas” que cegados por las rotundas aseveraciones antinacionalistas de su programa; no se dan cuenta esos seguidores que están realmente patrocinando un partido con ideología totalmente socialista y de izquierda.

La segunda razón se encuentra precisamente dentro de sus antiguos correligionarios socialistas donde ha conseguido también un nutrido nicho de votos, dado que muchos de estos tampoco creen ya que el PSOE merezca llevar la E de “español” por su ambigüedad, deriva y hasta, incluso, rendimiento a las tesis nacionalistas. En resumen, este es un partido que merece, como mínimo, cierta desconfianza dado que mantiene un oportunismo que se fundamenta en solemnes afirmaciones para agradar a una potencial clientela que le vote en su momento, aunque, si bien,  alguna vez tuviera responsabilidades de gobierno, lo que es bastante improbable, se olvidaría por completo de su discurso anterior y haría justamente lo contrario…Por el momento han apoyado a los socialistas en Asturias que gracias a su voto gobiernan en esa Comunidad.

F.J.de C.

Madrid, 29 de septiembre de 2.013

 

Me complace reproducir el interesante artículo escrito por Luis Ventoso en ABC:

NUESTRA ROSS PEROT

¿Es bueno o malo para la democracia española el fenómeno de Rosa Díez?

TAL vez recuerden a Ross Perot, con su corte de pelo al cepillo, sus orejas prominentes, sus trajes años cincuenta y sus corbatas de listas. Tejano, hijo de un mercader de algodón, Perot, que hoy peina 83 años, es dueño de una vida de biopic televisivo. Vendedor infalible, se convirtió en multimillonario a pulso y hasta intentó cambiar el curso de la política estadounidense (aventura en la que fracasó, por supuesto, porque en las democracias maduras voltear el sistema es como mudar el curso del Amazonas). Perot se enroló primero en la Marina y luego, como vendedor en IBM. Lo colocaba todo. Agotó la cuota de ordenadores asignada y solicitó más. Cuando le denegaron el pedido, reclamó el finiquito y fundó su propia compañía de componentes electrónicos, que vendió andando el tiempo por una cantidad exorbitante. Acto seguido, creó otra nueva empresa, que acabó colocando en el 2009 por otro pastizal. Con la confianza temeraria que gastan algunos hombres hechos a sí mismos, Perot se hizo celebre por primera vez en 1979. Los revolucionarios iraníes secuestraron a dos de sus empleados. Perot contrató a unos mercenarios que lograron sacarlos de Irán. Una proeza que Ken Follet haría carne de best-seller.

En 1992 Perot se lanzó a la campaña presidencial que enfrentaba a Clinton y Bush senior, con el ánimo de abrir una grieta en el monolito bipartidista. Gastó 57 millones de dólares de su bolsillo y batalló con un programa que hace que hoy parezca el abuelete del Tea Party. Planteaba cosas razonables (acabar con el déficit) y también desbarraba: quería al Ejército en las calles y abogaba por el proteccionismo más rancio. Perot obtuvo el 19% de los votos, 19 millones de estadounidenses apostaron por él. En 1996 volvió a presentarse. La pompa se desinfló: 8% de los votos.

Hoy Perot sigue pudiente (134 en la lista de «Forbes»), pero políticamente es una anécdota. ¿Qué ha quedado de su sonado paso por Washington? Nada. Su partido era una apuesta unipersonal, montada a lomos del populismo oportunista. El cauce volvió a su sitio. La batalla americana es, como siempre, un mano a mano entre demócratas y republicanos, los partidos medulares que confieren estabilidad al sistema.

Nuestra Ross Perot se llama Rosa Díez. Su currículo no es tan ameno como el de la versión americana, pero vamos allá. Administrativa de formación, ganó una oposición y se enroló en UGT y PSOE. Fue haciendo carrera en la política local y acabó de consejera del Gobierno vasco, feliz en un gabinete presidido por el PNV, pues por entonces su –saludable– crítica al nacionalismo parecía un tanto hibernada. En 1998 se presentó a las primarias para aspirar a lendakari; pero perdió ante Redondo. Desde 1999 al 2007 fue eurodiputada socialista. Etapa que suponemos de intensísimo trabajo y satisfactorios ingresos. Tan atareada estaba que tardó en asomar su inquietud sobre la deriva de su partido, o sobre los males endémicos de nuestra democracia que ahora la desvelan. En el año 2000, aspiró también a la secretaría general del PSOE, pero perdió ante Zapatero (en realidad quedó última, por detrás también de Bono y Matilde Fernández). Acabada su aventura europea con el PSOE, creó UPyD. Su ideario es escueto. Lo más loable es que defiende los valores constitucionales y que se haga frente al nacionalismo. Pero eso, con menos efectismo, ya lo hace el PP. El resto es un cóctel de abalorios socialistas, mezclados con un republicanismo soterrado y un pensamiento económico que cabe en la tapa de un boli.

¿Es útil Rosa para la democracia española? España necesita un bipartidismo estable, con dos grandes partidos centristas, uno de izquierdas y otro de derechas. Ross Perot, Beppe Grillo, Rosa Díez. Amenizan la tómbola televisiva. Gobernar ya es otra cosa

LUIS VENTOSO

ABC

 

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