Almacenamiento subterráneo de gas por inyección y seísmos.

 

Según informaciones de la prensa, “El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, se reúne este lunes 7/10/13 con representantes de las comunidades autónomas de Cataluña y Valencia, de las Delegaciones del Gobierno y los alcaldes de los municipios afectados por el almacén de gas Castor tras los movimientos sísmicos registrados en la zona.El entorno del almacén subterráneo Castor ha registrado durante esta noche dos seísmos de escasa magnitud, el mayor de 1,8 en la escala de Richter, tras un fin de semana en el que ha disminuido la frecuencia e intensidad de los movimientos sísmicos.

Los seísmos registrados esta madrugada se han producido a la 1.24 horas, con una magnitud de 1,8, y a las 4.07 horas (1,6), según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en su página web. Durante este fin de semana se han producido una veintena de seísmos, el mayor con una magnitud de 2,3 a la 1.50 horas de la madrugada del domingo”.

Se ha generado una considerable alarma social por los movimientos sísmicos vinculados, presuntamente, al almacenamiento subterráneo de gas Castor en la costa de Castellón; por ello es interesante comentar y revisar algunos conceptos que se han tratado en los medios durante todos estos días, si bien con la advertencia para el inteligente lector de este blog que este  problema todavía no está plenamente diagnosticado ni resuelto pues falta conocer dictámenes completos de expertos. Por otra parte, reconociendo no ser especialista en este tema me he limitado a  recoger y sintetizar, de la información publicada, aquellos artículos que he considerado mejor documentados.También, señalar, que no se debe equiparar  la inyección de gas en un almacenamiento subterráneo con el “fracking”, (tema tratado en otros artículos anteriores de este blog, 15/06/13 y 30/04/13) pues no tienen absolutamente nada que ver,

En realidad, la instalación Castor  no es excepcional. En España existen otros cuatro almacenes subterráneos de gas:  Serrablo, 1989, Gaviota,1994, Yela, 2012, y Marismas, y casi todos los países del mundo cuentan con reservas de este tipo, se calcula que unos 650 almacenes.

Todos  permiten almacenar grandes cantidades de combustible durante épocas de menor gasto para poder hacer frente a periodos de mayor demanda o a situaciones de emergencia; se utilizan pozos subterráneos porque es mucho más seguro y eficiente que usar enormes tanques en la superficie.

El esquema de este tipo de instalaciones bastante simple, aunque su ejecución, no siempre lo sea. Para su construcción se suelen aprovechar principalmente antiguas bolsas de petróleo o gas ya explotadas (aunque también pueden usarse antiguos acuíferos salinos subterráneos). La razón parece evidente: qué mejor lugar para guardar gas que aquel que lo ha estado haciendo durante millones de años de forma natural y ha demostrado sus cualidades sobradamente.

Trampa de petróleo. Los hidrocarburos y el gas natural quedan atrapados por una capa de roca impermeable y acumulan en la zona.

Las bolsas de petróleo y gas suelen estar situadas en estratos de roca porosa que pueden impregnarse con el crudo o el gas, y que a su vez están rodeados de capas de rocas impermeables que favorecen que el petróleo o el gas queden almacenados en la trampa. De otra forma, el petróleo o el gas, debido a su baja densidad, terminarían aflorando en la superficie (como de hecho ocurre en ocasiones). Cuando la bolsa se agota, generalmente queda llena de agua que, o bien se ha filtrado de forma natural o se ha inyectado de forma artificial durante su explotación para generar una presión adicional y ayudar en la extracción del crudo.

Para volver a llenar el depósto con gas de forma artificial es necesario inyectarlo a una elevada presión que oscila entre 40 y 90 bares (una tubería doméstica de agua suele tener una presión de unos 3-4 bares). Esto permite desplazar el agua que está impregnando la roca porosa en ese momento y aumenta la capacidad de almacenamiento.

Esquema de “Castor”. Observa la planta de procesamiento en tierra firme, a la izquierda, y la de extracción-inyección, situada en el mar, de la que parten los pozos hacia el yacimiento.

En el caso del proyecto Castor, se empleó un yacimiento de petróleo situado a unos 1800 m de profundidad que se formó hace unos 125 millones de años y que ha sido explotado hasta su agotamiento por la compañía Shell durante la década de los 70 y 80. La instalación cuenta con una plataforma de extracción marina situada a unos 22 km de la costa de la que parten 8 pozos que perforan el subsuelo marino hasta alcanzar el depósito. Estos pozos sirven para inyectar y extraer gas. También existen pozos adicionales para regular las condiciones de presión en todas las operaciones. Además, existe una planta de procesamiento situada en tierra firme en Vinaroz (Castellón).

Se sabe que es relativamente frecuente que el incremento de presión que se produce durante la inyección y/o almacenamiento en una zona interna de la corteza pueda provocar pequeños movimientos de rocas que generan microterremotos. Es posible que las tensiones provocadas por la sobrepresión del depósito de almacenamiento se hayan podido transmitir hasta puntos sensibles de algunas de estas fallas, originando terremotos más intensos de lo esperable en estos casos.

Estos microterremotos ni siquiera suelen ser sentidos por la población. Sin embargo, esta vez ha sido diferente: algunos de los seísmos detectados han alcanzado la magnitud 4,1 en la escala Richter , realmente los de esta intensidad han sido muy pocos, la mayoría de 1,4 a 1, 8  pero dada su proximidad a núcleos de población, han sido sentidos y causado alarma en los últimos días.

La decisión adoptada por el ministerio de Industria de paralizar la inyección en Castor es la correcta, hasta realizar las pruebas oportunas que determinen la causa de estos seísmos y su posible solución.

Aunque diversas autoridades y expertos descartan que se produzcan seísmos intensos, la población, lógicamente, quiere contar con una explicación satisfactoria del problema y, sobre todo, una solución.

Lo importante es que no se utilice un incidente aislado para alarmar y exagerar  aprovechando de paso la ocasión para politizar un tema técnico y una actividad extremadamente regulada y monitorizada, que tiene muy poco riesgo (un incidente de 650) y que es esencial para la seguridad de suministro. Todos los almacenamientos subterráneos son estudiados y aprobados por los gobiernos y empresas en un proceso que dura varios años. Por ejemplo, en el almacenamiento de Yela se empezó a trabajar con los primeros estudios en el año 1991 y se puso en marcha en 2012.

Y también es importante evitar confundir y comparar lo que ocurre en un almacenamiento subterráneo con la perforación de hidrocarburos de cualquier otro tipo. Las condiciones geológicas son diferentes, las técnicas muy dispares y los procedimientos incomparables.

F.J. de C.

Madrid, 7 de octubre de 2.013

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