Océano Glacial Artico: Reservas de hidrocarburos. Estrategia de los EEUU para el Artico.

En los últimos tiempos se detectan serios movimoientos de las compañías petrolereas interesándose en prospecciones de hidrocarburos en la amplia y desconocida área del Artico.

Repsol, por ejemplo,  se ha sumado a una alianza de petroleras internacionales para realizar estudios sísmicos que determinen la posible existencia de hidrocarburos en aguas del mar de Barents, en Noruega.

La iniciativa ha sido lanzada por la petrolera noruega Statoil y tiene como objetivo el estudio de la zona Sureste de Barents, cercana a la demarcación territorial con Rusia.

En este proyecto de sísmica conjunta Repsol participará junto a algunas de las principales petroleras mundiales, entre ellas BP, Chevron, ConocoPhillips, Det norske oljeselskap, Eni, GDF Suez, Idemitsu, Lukoil, Lundin, Norske Shell, PGNiG, Spike, Statoil, Suncor, VNG y Wintershall.

En una nota, Statoil destaca además las ventajas de una acción coordinada de este tipo. Hacer partícipe a buena parte de la industria en este reto garantizará resultados de muy buena calidad y permitirá contar con una experiencia colectiva puntera en el análisis y procesamiento de información geológica, señala.

Statoil indica además que la alianza realizará pocas pero bien planeadas operaciones, con el objetivo de reducir los costes de adquisición y de evitar daños a la industria pesquera de la zona.

El interés por el mar de Barents ha aumentado considerablemente en los últimos años gracias especialmente al descubrimiento del área de Johan Castberg. Con la nueva iniciativa, se contará con información sísmica en 3D de alta resolución para conocer mejor su subsuelo.

La intención de las autoridades noruegas es que, cuando pongan en consulta pública la vigesimotercera ronda de asignación de bloques, se permita a más petroleras participar en los proyectos.

Estos proyectos comenzarán con una oferta para la adquisición de la sísmica, y es ahí donde participará previsiblemente la nueva alianza. Está previsto que sus labores comiencen en abril de 2014 y concluyan en otoño de ese mismo año.

Canadá, por su parte,  extenderá sus pretensiones territoriales en el Ártico hasta el Polo Norte, como anunció el ministro canadiense de Asuntos Exteriores, John Baird:

“Hemos pedido a nuestros funcionarios y científicos hacer un trabajo adicional para asegurar que la reivindicación canadiense del Polo Norte se incluya en la solicitud definitiva sobre la plataforma continental en el Ártico”.

La semana pasada, Canadá presentó a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU una primera versión de sus pretensiones territoriales en el Ártico, que abarcan una superficie acuática de 1,2 millones de kilómetros cuadrados.

Baird explicó ayer que en este documento no está lo suficientemente trazada la cresta de Lomonósov, una dorsal oceánica que se extiende a unos 1.800 kilómetros del archipiélago ruso de Nueva Siberia a la isla canadiense de Ellesmere.

En septiembre pasado, el ministro ruso de Recursos Naturales y Ecología, Serguéi Donskói, dijo que Rusia podría presentar hasta finales de este año una nueva solicitud a la Comisión sobre el Derecho del Mar de la ONU, para fundamentar sus pretensiones sobre vastas áreas de la plataforma continental en la región de las cordilleras subacuáticas Lomonósov y Mendeléyev.

Las investigaciones realizadas durante los últimos tres años en dicha zona demuestran, según él, que ambas dorsales son extensión natural de la plataforma continental rusa.Rusia reivindica esta zona desde 2001, pero su solicitud anterior fue declinada a falta de datos exhaustivos.

Con estos antecedentes, resulta muy interesante y esclarecedor el punto de vista del General Juan Chicharro, del cual reproduzco frecuentemente sus muy bien documentado artículos sobre la actualidad geo política y económica mundiales:

 

Estrategia de los EE.UU. para el Ártico

Juan Chicharro

 

El océano glacial Ártico es el más pequeño y más septentrional de los océanos del planeta. Rodea al Polo Norte y se extiende al norte de Europa, Asia y América. En la actualidad está considerado territorio neutral y puesto bajo el control de la ONUdesde 1996. Para ejercer ese control existe un Consejo Ártico cuyos miembros son Rusia, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca y Noruega que tienen costas limítrofes con dichas aguas. Islandia, Suecia y Finlandia, pese a no tener costas implicadas, forman también parte de ese Consejo dado que son países árticos. Así mismo en calidad de Observador junto con Francia, Reino Unido, Alemania y Polonia está también España.

Chuck Hagel, Secretario de Defensa de los EEUU, acaba de firmar un importante documento denominado ” Artíc Strategy ” en el que marca la estrategia a seguir por ese país respecto al Océano Ártico en el inmediato y mediato futuro. Con este documento se desarrolla la Estrategia Nacional que dictó Obama hace unos meses al respecto.

Sorprende que todos los países implicados en la zona se están dando mucha prisa para marcar actitudes y estrategias.

Y digo yo: ¿si se supone que el territorio está bajo el control de la ONU, a qué estas urgencias? La respuesta es evidente: Algo está sucediendo y cuando esto es así, sobre todo sí entran en juego intereses, ya sabemos lo que pinta la ONU.

Lo que está pasando es que como consecuencia del calentamiento global el deshielo se está produciendo a mayor velocidad de la inicialmente prevista. Así es, la superficie actual helada abarca unos 4,2 millones de kilómetros cuadrados lo que supone nada menos que el 50% de la que había en 1972. Tremendo. Si se mantiene este ritmo de deshielo los científicos calculan que en el año 2100 ya no habrá hielo. Esta situación pone sobre el tapete problemas relacionados con la libertad de navegación pero sobre todo por los recursos naturales que allí hay.

En efecto, sucede que, conforme a datos existentes, bajo las aguas del Océano Ártico se encuentran el 22% de las reservas de hidrocarburos mundiales. Ahí es nada.

La Estrategia para el Ártico del Departamento de Defensa norteamericana establece en sus conclusiones que colaborará estrechamente con aliados y socios para mantener la zona estable y segura; claro que siempre desde la perspectiva de su seguridad nacional y preservando sus intereses. Especial atención merece la dedicada al mantenimiento de la libertad del entorno marítimo y aeroespacial en la zona recalcando que los EEUU preservarán la capacidad de movilidad global de sus fuerzas militares y civiles frente a las incipientes retos de otros protagonistas. Una cita subliminal respecto a Rusia.

Y es que sucede para la desgracia o mala suerte de los EEUU que la mayoría de las reservas de hidrocarburos antes citadas se encuentran en el sector ruso del océano. Incluso el servicio geológico de los EEUU reconoce que el 20% de las reservas mundiales de crudo y gas natural no descubiertos se encuentran en la plataforma continental rusa del Ártico. Se calcula que ese potencial de recursos asciende a 100.000 millones de toneladas de gas y de crudo lo que supondría mantener el nivel actual de extracción durante 100 años. Nada menos.

Y es en este contexto cuando nos encontramos con fuertes presiones para poner el Ártico bajo control internacional, incluida la parte rusa.

Y… ¡Oh casualidad! Aparecen tanto la Estrategia Nacional para el Ártico de Obama como su desarrollo por el Departamento de Defensa destacando, entre otras, medidas militares toda vez que los EEUU han establecido ya un mando específico al efecto.

Así es, me refiero al denominado con el acrónimo como CDRUSNORTHCOM que ya realiza ejercicios habituales de defensa y emergencia en toda la zona. Como es obvio y fácilmente comprensible una actitud que no gusta nada en Moscú.

En efecto, Putin ha sido claro y vehemente manifestando que no aceptará cualquier acción que suponga poner bajo control internacional la parte rusa del océano. Y aún más, considera que la cordillera submarina Lomonosov que cruza el Ártico forma parte de la plataforma continental rusa; lo tiene tan claro que hasta ha pedido al Consejo Ártico que dictamine claramente a su favor sobre este hecho.

Lo preocupante es que todas estas evidencias son obviadas por la Estrategia Nacional para el Ártico de los EEUU que evidentemente responde a otros intereses. A los suyos, claro.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un serio problema. Analistas especializados prevén un posible conflicto global. Lo mejor que podría suceder, y sería lo deseable, es que se frenara el deshielo y se postergara el conflicto.

F.J.de C.

Madrid, 13 de diciembre de 2.013

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