Los “drones” , armas capaces de cambiar el escenario de las guerras futuras; connotaciones éticas.

 

Un vehículo aéreo no tripulado —UAV, por las siglas en inglés de Unmanned Aerial Vehicle—, o sistema aéreo no tripulado —UAS de Unmanned Aerial System— conocido en castellano por sus siglas como VANT y como“drone”, es una aeronave que vuela sin tripulación; los VANT han demostrado sobradamente en diferentes escenarios (especialmente en la Guerra del Golfo y en la Guerra de Bosnia), el gran potencial que tienen. En cuanto a la obtención, manejo y transmisión de la información, gracias a la aplicación de nuevas técnicas de protección de la misma (Guerra electrónica, criptografía) resulta posible conseguir comunicaciones más seguras, más difíciles de detectar e interferir.

Los VANT  también son utilizados en un creciente número de aplicaciones civiles, como en labores de lucha contra incendios o seguridad civil, como la vigilancia de los oleoductos. Los vehículos aéreos no tripulados suelen ser preferidos para misiones que son demasiado “aburridas, sucias o peligrosas” para los aviones tripulados.

En el plano militar, los VANT (oUAV) están siendo utilizados por parte de diversos ejércitos como una herramienta más de ataque ante situaciones bélicas, cambiando así el concepto de estrategia militar; es por ello que imaginar una guerra mediante robots totalmente autónomos pasa a ser una posibilidad cada vez más cercana a la realidad, al más puro estilo de Star Wars. Pero ¿cómo podemos asegurar que estas armas autónomas del futuro se ajustan a la ética como la que se espera de un soldado humano?.

No obstante el enorme progreso en el desarrollo de drones, hoy en día los UAV  son ‘mudos’ y requieren la intervención de operadores humanos. Sin embargo, la situación podría cambiar rápidamente, hasta convertir los drones en robots voladores ‘con licencia para matar’. Con los avances en la creación de una inteligencia artificial no se descarta que estos aparatos sean revestidos del poder de tomar decisiones ‘independientes’ que tengan implicaciones de vida o muerte.

Por supuesto, los vehículos no tripulados, siendo en esencia robots, no son inteligentes en el sentido humano de la palabra, ni son tan sensibles como nosotros. Pero el progreso en la potencia de cálculo está dando a estas máquinas un mayor conocimiento de la situación y adaptabilidad.

Como esas capacidades siguen mejorando, los drones podrían algún día convertirse en armas tipo ‘dispara y olvida’, con mucha mayor capacidad de atención y durabilidad que los seres humanos y capaces de detenerse en un blanco durante varias horas y tomar decisiones en fracciones de un segundo.

Por otra parte, las ventajas de dejar combatir a las máquinas que cuenten con las facultades de tomar decisiones de vida o muerte seguirán aumentando a medida que los costos asociados a la capacitación y retención de soldados sigan aumentando también (otra desventaja del uso de soldados ‘vivos’ es el factor sicológico de provocar indignación en la sociedad ante las muertes en combate de sus conciudadanos y el duelo de sus familias).

Dando a robots licencia para matar no sería más que el siguiente paso lógico en la naturaleza de la guerra, que se parece cada vez más a los videojuegos. Su despliegue añade otra capa de la distancia entre el autor de la violencia y su víctima, lo que disminuye el umbral sicológico para el uso de la fuerza.

Por ello se hace preciso evitar que un robot tome acciones diferentes al código de conducta de los soldados de carne y hueso y ya se ha comenzado a desarrollar un conjunto de programas por computadora para garantizar que los robots sigan unos códigos “éticos” en el campo de batalla; si bien este proyecto ha sido financiado por militares, no está diseñado en principio para robots exclusivamente con fines bélicos, sino hacia un concepto más global, habiéndose obtenido unos resultados de investigación realmente interesantes, por el momento.

El problema principal gira en torno a la complejidad de la ética humana, no obstante, estableciendo adecuadamente los parámetros a cumplir, este sistema podría haber impedido que un UAV hubiera abierto fuego contra unos sujetos en un cementerio en Afganistán durante el 2006, lo que supuso una violación de las leyes de guerra por haber tomado como objetivos a civiles inocentes. Sin embargo, hay otros muchos sucesos desafortunados que corroboran la importancia de contar con unas normas claras presentes en los robots, y es precisamente en este aspecto donde radica la dificultad del proyecto, es decir, establecer un código ético y actuar en consecuencia al mismo.

Finalmente, unas reflexiones sobre la utilización de VANT en España.Los VANT  españoles desplegados en Afganistán desde marzo de 2008 han alcanzado las 5.000 horas de vuelo y han llevado a cabo 826 misiones de reconocimiento y vigilancia y han tenido otros muchos cometidos, como escoltar a convoyes y proporcionar seguridad a las tropas españolas, ya sea desde las bases donde se encuentran ubicadas o durante las operaciones terrestres en las que participan las mismas; a título de ejemplo, un UAV Searcher MK II J (de fabricación hispano-israelí),  del Ejército de Tierra ofrece una autonomía de quince horas de vuelo y puede llegar a recorrer hasta 350 km con relé. También es interesante destacar  que el l Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial INTA ha alcanzado un acuerdo con la empresa brasileña Equipaer Industria Aeronáutica para facilitarle la tecnología del llamado”Sistema de Aviones Blanco DIANA”, desarrollado en España.

F.J. de C.

Madrid, 19 de febrero de 2.014.

Nota: véase tambien el articulo relacionado con “drones submarinos” en este mismo blog http://fj-lasideasdejeugenio.blogspot.com.es/2013/11/el-espionaje-que-no-cesa-el-pentagono.html

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2 comentarios en “Los “drones” , armas capaces de cambiar el escenario de las guerras futuras; connotaciones éticas.

    • Muchas gracias.
      La revolución de la robótica apenas está comenzando (salvo los robots industriales que ya llevan años).
      Estoy seguro que los drones serán armas decisivas en los conflictos y también en aplicaciones civiles y científicas.
      Aquí lo decisivo es saber quien los programa y alli esta el quid ético de la cosa.

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