Historia reciente: 20 aniversario del genocidio de Ruanda

El 7 de abril de este año 2014 se cumplen veinte años de uno de los acontecimientos mas vergonzosos acaecidos en las últimas décadas: el genocidio de Ruanda del año 1994.

La República de Ruanda (en francés: République du Rwanda), es un país de África Central. Limita con Uganda, Burundi, la República Democrática del Congo yTanzania. Es un pequeño país ubicado en la región de los Grandes Lagos de África.

Ruanda ha estado siempre dividida entre la etnia de los hutu, que conforma el 85% de la población, y la minoría tutsi, que forma la elite tradicional.

En 1994, el gobierno hutu estaba desesperadamente tratando de detener el avance de los rebeldes tutsis.

En abril, el avión en que viajaba el presidente Juvénal Habyarimana (de la etnia hutu) fue derribado. En unas horas, algunos miembros del gobierno, incluido el primer ministro, organizaron milicias por todo el país para matar sistemáticamente a los tutsis, lo que marcó el comienzo del conocido como Genocidio de Ruanda.

*Ver el video de YouTube adjunto al  pie del artículo*.

Alrededor de 800.000 personas, tutsis y hutus moderados, fueron asesinados en la masacre perpetrada por milicias extremistas hutus y grupos armados entre abril y junio de 1994.

La increíble magnitud de la tragedia, la crudeza de las imágenes que recorrieron todo el planeta y que difundieron todos los medios de comunicación pero, sobre todo, la falta de respuesta internacional y el abandono que vivió la población ruandesa durante meses, han ido configurando el drama ruandés como uno de los grandes fracasos de un mundo que dice defender los derechos humanos, que dice promover el desarrollo, que dice mejorar su ayuda humanitaria, pero que es incapaz, tan siquiera, de mitigar el sufrimiento de decenas de miles de seres humanos que se vieron abocados a una muerte atroz. El gobierno se había propuesto aniquilar a la minoría tutsi e incitó a la mayoría hutu a acabar con las “inyenzi” o cucarachas. El genocidio tuvo lugar frente a los ojos de una comunidad internacional paralizada que hizo poco para detener las masacres.

Paul Kagame (octubre de1957) es el actual Presidente de Ruanda.Fue fundador del Frente Patriótico Ruandés y aunque quiere restar importancia al elemento de su origen étnico tutsi, definiéndose simplemente como ruandés, hay que destacar el hecho de que la mayor parte de los miembros del actual gobierno de Ruanda son también  tutsis que crecieron en Uganda.

Kagame es muy crítico con las Naciones Unidas y su papel en el genocidio de 1994. En marzo de 2004, las críticas que hizo a Francia por su papel en el genocidio al no tomar medidas preventivas causaron una crisis diplomática.

En las últimas dos décadas, los ruandeses han recorrido un largo y penoso camino hacia la reconciliación. Una de las primeras medidas que emprendió el nuevo gobierno fue borrar los datos sobre la pertenencia étnica de los documentos de identificación. Desde entonces, todos los habitantes del país son “ruandeses”.

Asimismo, se reintrodujo el trabajo comunitario, llamado “umuganda”, a fin de fomentar el sentido comunitario. Una vez al mes, cada ruandés es exhortado a participar en la construcción de una casa para necesitados, de una calle o a barrer una plaza.

Uno de los mayores obstáculos fue la reparación legal del genocidio. En 1994, se creó un tribunal penal internacional (ICTR) con sede en Arusha, en el país vecino de Tanzania, para perseguir a los responsables del genocidio. En total, 65 personas han sido llevadas a juicio de los que 38 fueron condenados a largas penas de prisión, a pesar de lo cual, el gobierno ruandés ha criticado al tribunal por su ineficacia, corrupción y por no hacer lo suficiente para proteger a los testigos.

La capital de Ruanda, Kigali, tiene 1,2 millones de habitantes y es considerada símbolo del progreso ruandés; su alcalde, Fidèle Ndayisiba es optimista: “Si el desarrollo continúa así, dentro de diez años Kigali será una ciudad moderna, floreciente”.

Visto con la perspectiva que dan los años transcurridos, debería dar vergüenza lo acaecido al llamado “mundo civilizado” y mas en concreto a aquellos que estaban en un puesto de responsabilidad internacional: la ONU, Occidente en general, la OTAN, y especialmente Bélgica, el antiguo poder colonial.La comunidad internacional no dió la talla. En aquel momento, paralelamente al genocidio ruandés, sucedía también el conflicto de los Balcanes, donde se plantearon exactamente las mismas preguntas. Y hoy seguimos teniendo intervenciones en las que se ha fallado estrepitosamente, como en Somalia, o casos en los que se ha fallado en parte, como en Bosnia. Hay otras intervenciones donde el resultado definitivo todavía no queda claro, como en Kosovo, lo mismo que tememos pueden acabar las cosas en la República Centroafricana o en Mali.

Desde un punto de vista no ya político, sino moral, considero que  hay que hacer todo lo posible por ayudar a estas pobres gentes. Y se debe intervenir durante el período indispensable, lo mas corto posible, eso si,  para tratar de enfriar la situación, e impedir estas masacres, pero después habría que salir de allí lo antes posible para que los ciudadanos aprendan a lidiar con la situación ellos mismos.

F.J.de C.

Madrid, 8 de abril de 2.014.

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