Los ocho mejores nuevos museos del mundo (última entrega).

En diferentes rincones de la geografía, una serie de museos concebidos para albergar colecciones de diversa índole impresionan tanto por lo que tienen que mostrar dentro de sus paredes como por su apariencia exterior.En los dos artículos anteriores se describieron tres de dichos museos; en el presente artículo, finaliza esta serie describiendo  los cinco  museos restantes: Stedelijk, Schiedam (Holanda), Museo Aga Khan, Toronto (Canadá), MuCEM, Marsella (Francia), Museo Marítimo de Porsgrunn (Noruega), Museo Chang Ucchin (Corea del Sur).

F.J.de C.

Madrid, 14 de noviembre de 2014.

Nota: Se puede leer  historia original en inglés en el siguiente enlace:

http://www.bbc.com/culture/story/20141017-the-eight-greatest-new-museums

IV.- Museo Stedelijk, Schiedam (Holanda)

La capilla neoclásica diseñada por el arquitecto italiano Jan Giudici en 1787 era un espacio descuidado hasta que el estudio de arquitectura MVRDV comenzó a transformarlo, y hoy es el corazón del Museo Stedelijk.

Esta es la entrada moderna del clásico museo holandés.

Al tratarse de un monumento, los arquitectos mantuvieron la estructura intacta.

Pero a su vez crearon una moderna entrada, con enormes estantes de libros que se pueden eliminar en cualquier momento sin dejar rastro.

Estos enmarcan ventanas, columnas, el órgano y otros elementos históricos, dando calidez a la capilla y respetando su función original.

La obra fue completada este año.

V.- Museo Aga Khan, Toronto (Canadá)

Un parque empresarial en las afueras de Toronto es el entorno poco probable de un nuevo edificio que alberga arte islámico en América del Norte.

El Museo Aga Khan y Centro Ismaili abrió sus puertas en septiembre de este año y fue diseñado por dos de los arquitectos vivos más famosos de Asia.

El museo Aga Khan se describe como una caja de cartón a medio abrir.

El ganador del premio Pritzker, el japonés Fumihiko Maki creó el museo, una estructura que se asemeja a una caja de cartón gigante a medio abrir.

Al otro lado de un amplio patio con estanque está el Centro Ismaili, obra del arquitecto indio modernista Charles Correa.

Juntos forman un enigmático complejo con aspecto de observatorio cósmico y que tiene la anchura de la gran mezquita de Isfahán, en Irán.

La infraestructura de 10.000 metros cuadrados alberga la colección de arte islámico del Aga Khan, un multimillonario líder espiritual.

VI.- MuCEM, Marsella (Francia)

El primer museo dedicado a las culturas del Mediterráneo abrió sus puertas en 2013, como parte de las celebraciones de las Capitales Europeas de la Cultura.

El MuCEM fue diseñado por el arquitecto francés de origen argelino Rudy Ricciotti y costó US$242 millones.

La estructura del MuCEM esta cubierta de cemento con filigranas.

Se trata de una estructura monolítica cubierta de cemento con filigranas, por lo que el arquitecto la describe como una “kasba vertical”.

El museo está unido al fuerte Saint Jean, del siglo XVII, mediante una pasarela.

“Está abierto al mar y dibuja un horizonte en el que las dos orillas del Mediterráneo se pueden unir”, dice Ricciotti sobre su diseño.

VII.- Museo Marítimo de Porsgrunn (Noruega)

El año pasado se inauguró otro museo escandinavo dedicado a la historia marítima.

La estructura tiene forma de zigzag.

Se trata del edificio de aluminio revestido que la firma de arquitectos danesa COBE and Transform diseñó en Porsgrunn, Noruega.

Es una estructura en zigzag, inspirada en las construcciones de madera de la zona, y consta de 11 bloques con tejados de distintas inclinaciones.

Las tejas de metal crean una superficie escamosa en la que se ve reflejado el río y las montañas de los alrededores.

VIII.- Museo Chang Ucchin (Corea del Sur)

En el punto de convergencia de dos ríos en el sur de Seúl, en la ladera de una montaña, el estudio coreano Chae Pereira Architects ha creado un edificio monumental con forma de nudo.

El museo está dedicado al artista Chang Ucchin e inspirado por las obras de éste.

El arquitecto Laurent Pereira describe el museo Chang Ucchin como una especie de laberinto sencillo.

El objetivo de los arquitectos era crear “un espacio que reflejara el propio carácter de la pintura”.

Así, la obra de Ucchin se ve reflejada incluso en la forma del edificio, que combina una estética moderna con detalles tradicionales.

Además, sus cuatro alas enmarcan diferentes vistas del paisaje.

Uno de los arquitectos, Laurent Pereira, describió la estructura de esta forma a la revista especializada Dezeen: “Es una especie de laberinto sencillo, con atajos visuales y formas inesperadas, pero con formas muy planas y pocos detalles”.

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