Medicina – ficción: La Homeopatía.

Samuel Hahnemann ( Alemania,1755 – Francia 1843), fundador de la homeopatía.


Seguidamente se reproduce, resumido, un interesante artículo de E. Delgado publicado en http://naukas.com/

Introducción: los lobbies.

Todos los sectores económicos y políticos cuentan con sus propios lobbies para beneficiar directa o indirectamente sus intereses. La industria alimentaria, la armamentística, la farmacéutica; las empresas de telecomunicaciones, el sector de la automoción y los fabricantes de maquinaria etc.: todos cuentan con lobbistas que se reúnen con los representantes políticos para influir en sus decisiones.

El lobby de la homeopatía.

Unos de esos lobbies es el de la homeopatía. No importa que la homeopatía no haya demostrado nunca tratar eficazmente ningún problema de salud, ni que sea un sistema médico pre científico,(los principios pseudo científicos de la homeopatía: ley de similitud,lo similar cura lo similar, ley de la dosis infinitesimal, cuanto más diluido es un remedio más potente es, y la enfermedad es especifica de cada individuo) ni que la industria homeopática haya tenido que pagar millones de dólares para librarse de ir a juicio por la inefectividad de sus productos. La verdad no importa cuando lo que están en juego son los alrededor de mil millones de euros de facturación que suman Boiron (sólo esta empresa facturó 617,73 millones en 2013), Heel, Dhu y otros fabricantes, a los que hay que sumar los beneficios que obtienen las farmacias y los médicos que han decidido ignorar los conocimientos obtenidos en su carrera para recetar este tipo de productos.
Si algún producto homeopático hubiera demostrado alguna vez curar algo, ya estaría integrado en el sistema sanitario, pero como carecen de esas pruebas, los lobbies de la homeopatía han hecho lo que hace cualquier lobby: tratar de influir sobre los que toman las decisiones. ¿Quiénes son en este caso? Pues básicamente los políticos y los consumidores.
A falta de estudios serios y con centenares de informes en contra los lobbies homeopáticos han optado por una estrategia comunicativa basada en los siguientes argumentos:

1. La homeopatía es una terapia natural:

Se intenta convencer a los consumidores de que la homeopatía es algo “natural”, lo que para muchas personas significa “es bueno y no hace daño”. Evidentemente, la homeopatía no hace daño, pero tampoco es “buena” en el sentido de servir para algo, y mucho menos es natural. Como todo el mundo sabe, un producto homeopático no lleva prácticamente nada del principio activo debido a que este se diluye cientos de veces.

2. Los fármacos tienen efectos secundarios, pero la homeopatía no:

Por supuesto, porque todo lo que tiene efectos primarios, tiene efectos secundarios. Sacar un fármaco al mercado es un proceso muy costoso porque hay que demostrar que no sólo es eficaz sino seguro. Esto lleva una media de 10 años y supone un coste de más de 2.000 millones de euros. Muy pocas empresas tienen la capacidad de invertir esa cantidad, lo que provoca a su vez que la industria farmacéutica se convierta en un auténtico oligopolio, con todos los problemas que eso provoca (escasa investigación sobre enfermedades no rentables, presiones para que los tratamientos farmacológicos sean considerados de primera elección, problemas derivados de las patentes, etc.).

3. Se debe garantizar el derecho de todo el mundo a acceder a la homeopatía:

Evidentemente todo el mundo tiene derecho a usar homeopatía, como tiene derecho a que le echen las cartas del tarot o a consultar con un curandero; pero no se puede pretender que se destine financiación pública para ello o que las autoridades sanitarias la acepten sin que haya demostrado servir para nada. Quien quiera magia, estupendo, pero que se la pague de su bolsillo.

4. La homeopatía es una terapia integral que no atiende a la enfermedad sino al paciente:

A algunas personas puede parecerles deficiente la atención que reciben en el sistema público de salud,por ello, el lobby homeopático ha vendido la idea de que la homeopatía no atiende a la enfermedad sino al paciente, y en sus consultorios se dedica mucho tiempo a cada persona, a la que se realiza una supuesta evaluación que incluye toda su vida, no solamente su problema. Esto hace que se acabe pensando que la homeopatía funciona porque uno se siente comprendido cuando habla con su homeópata, que más que médico se convierte en un
amigo.

5. La homeopatía está muy extendida:

¿Cómo es posible que la homeopatía esté tan extendida? La verdadera pregunta es cómo es posible que los médicos, farmacéuticos y la sanidad pública de algunos países financie la homeopatía y se reconozca legalmente como un “acto médico” .
También cabría preguntarse ¿por qué la homeopatía se vende en farmacias a pesar de que no cura nada? pero no hace falta recordar que las farmacias también son un negocio y que obtienen sus beneficios de vender también otros productos que no son fármacos.
El hecho de que la homeopatía sea financiada en algunos países (como Francia, Suiza, Reino Unido y Alemania), por la sanidad pública es el asunto más espinoso, pues casualmente las principales industrias de homeopatía se encuentran en estos países (Boiron y Lehning son francesas y Heel y Dhu son alemanas). Es difícil que un gobierno de un país legisle en contra de sus propias industrias, y mucho menos cuando hay un importante sector de la población debidamente aleccionado por los citados lobbies a favor del uso de estos productos. A pesar de esto, se empiezan a levantar voces críticas que piden que la homeopatía deje de estar financiada con fondos públicos y en el Reino Unido se ha retirado la financiación a raíz de un informe del Parlamento Británico que se denuncia la ineficacia de estos productos y en Francia cada vez hay más voces críticas con esta financiación, empezando por la Academia Nacional de Medicina que recuerda la falta de apoyo científico a estos productos y señala a los intereses de la millonaria industria homeopática como responsable de la situación.

El lobby de la homeopatía en España.

El lobby de la homeopatía también es muy activo en nuestro país, donde ha conseguido algunos éxitos. Entre ellos, encontramos la financiación pública de la reforma de un Instituto y Hospital homeopático; la compra de una cátedra en la Universidad de Zaragoza por parte de la empresa Boiron; la declaración por parte de todos los grupos políticos del Parlamento de Canarias (Coalición Canaria, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español) a favor de la homeopatía y su inclusión en la sanidad pública y la inclusión de la Sociedad Española de Medicina Homeopática entre las sociedad científicas de la web del Ministerio de Sanidad; además,la organización de cursos por parte de universidades (La Laguna, León, Murcia, Barcelona y Navarra, entre otras) y Colegios Oficiales (Colegios de Farmacéuticos de Valencia y Pontevedra, Colegios Oficiales de Médicos de Madrid y Zaragoza, y muchos otros). Los artículos en periódicos de tirada nacional y revistas son incontables.
Y no podían faltar los partidos políticos. En España, el lobby homeopático se ha llevado a su terreno a prácticamente todo el arco parlamentario: el PSOE hablando en el Congreso de los Diputados de “medicina oficial”, un término habitual de los amigos de las falsas terapias; el PP intentando regularizar la homeopatía. Cabe recordar que IU ha sido la primera organización política en rechazar la inclusión de la homeopatía y otras pseudoterapias en la Sanidad Pública.
La última estrategia de este potente lobby es buscar su apoyo por parte de los ayuntamientos.

Por la transcripción:
F.J. de C.
Madrid, 31 de marzo de 2015

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