El mar en la botella

Cuando se emborracha un adulto puede tener consecuencias dramáticas pero al fin y al cabo ya debería saber lo que hace y ni los padres ni la escuela (lo normal es que ya no esté ni siquiera escolarizado) pueden remediarlo; solamente la sociedad puede hacerlo, si las cosas se complican y terminan en delito aplicar las medidas oportunas.
La verdadera tragedia es el alcoholismo frecuente en menores que cada vez acceden antes a este vicio; el dramático caso de esta niña de 12 años debería despertar a padres, maestros y autoridades para plantear soluciones a lo que ocurre todos los fines de semana y en todas las ciudades y pueblos de España.Tanto en el famoso botellón como en fiestas populares, reuniones etc. bastantes de los todavía niños de 12, 14, 16, 17 añosetc. toman bebidas alcohólicas, casi siempre alcoholes de alta graduación que además mezclan en sus diversas variedades y consumen en cantidades muy por encima de lo que se podría imaginar.
Son muy frecuentes las borracheras, casi generalizadas y algunas muy intensas siendo mas frecuente de lo que parece que se registren verdaderos comas etílicos aunque afortunadamente no engan el trágico final del suceso que se comenta por haber sido tratados a tiempo. Las Urgencias de los hospitales pueden acreditar las numerosas asistencias por esta causa.
Varios comentarios exponen con acierto la responsabilidad de los padres que permiten esa conducta; no digamos si la disculpan ofreciendo ante sus hijos una especie de complacencia por lo “hombre” que es su hijo.
La escuela debe informar, primero, de que el alcohol es un VENENO cosa que en general no se si se explica así de claro a pesar de ser científicamente cierto y también las consecuencias de todo tipo por ingerir bebidas alcohólicas.Hoy día hay presentaciones muy didácticas y algunas hasta dramáticas para dejarlo muy claro
.Pero además la escuela tiene que proveer formación integral de sus alumnos y sin duda,ésta debiera formar parte importante de los contenidos de dicha formación.
Las autoridades, principalmente Ayuntamientos, no cabe duda que deben ser mucho mas rígidos en su normativa anti botellón y anti alcohol en general; pero no son los únicos responsables ni mucho menos de que se produzcan, aunque la aplicación de fuertes multas a los padres que tendrían un efecto disuasorio puesto que al obligar a pagar a los padres de los menores,seguramente se despertaba la pasividad de éstos y les convertía en verdaderos guardianes de sus hijos cosa que al parecer no todos cuidan con la debida diligencia.

El blog de Santiago González

Hoy, mi columna de El Mundo:

Joaquín Sabina es uno de los cantautores con más talento de su generación, lástima que lo desluzca al hacer juicios políticos. Una de sus grandes canciones explicaba en 1980: “Las niñas ya no quieren ser princesas/ y a los niños les da por perseguir/ el mar dentro de un vaso de ginebra,/ pongamos que hablo de Madrid”. Ahora son las niñas, pero ya no necesitan vaso; lo buscan a morro en la botella, y quien dice de Madrid dice de San Martín de la Vega o de cualquier localidad que practique la socialización de la borrachera juvenil, a veces con la complicidad de ayuntamientos que habilitaban espacios ad hoc, los botellódromos. Gozó de fama el de Granada, que fue clausurado el pasado mes de septiembre, después de nueve años. Es justo destacar la excepción de Sevilla, cuyo alcalde, el actual ministro del Interior…

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