Mario Conde: Banco Santander, Banco Popular, y recuerdo del caso Banesto.

Mario  Conde Conde (Tuy, 14 de septiembre de 1948) es Abogado del Estado, número uno de su promoción, empresario de éxito, banquero y presidente del  Banco Español de Crédito,  “Banesto”;  perseguido por la justicia, tiene en su haber algunas estancias en la cárcel.

Es autor de varias interesantes obras algunas de las cuales han sido glosadas en este blog.

Un día tal como el pasado 28 de diciembre de 1993, mediante una obscura maniobra político – económica, como así parece demostrado,  Mario Conde y Banesto fueron intervenidos por el Banco de España. Convocaron una subasta que ganó el Santander, ofreciendo 850 pesetas por acción ( frente a las 450 pesetas que ofreció  el BBV).  

La historia se ha repetido estos días, con el acoso y derribo del Banco Popular;  mas o menos “ad pedem literae” si bien modificada en detalles, pero que ha terminado también en poder del Santander, esta vez a coste de 1 €. y con daño muy notable para accionistas, bonistas, etc. en particular minoritarios que lo han perdido absolutamente todo.

Desde que se inició lo que mas tarde se convertiría en auténtica tragedia, muchos esperábamos un artículo de M.Conde, en el que glosara este suceso con su proverbial claridad de conceptos y  dada su experiencia vivida como protagonista principal en el “caso Banesto” .

Mario Conde no nos ha defraudado y seguidamente procedo a transcribir, integro, su largo articulo, sin desperdicio y para leer entero, publicado en Facebook el 10/06/2.017.

Por la transcripción:

F.J. de C.

Madrid, 11 de junio de 2017

 Durante los últimos días ha resultado de todo punto inevitable que me preguntaran desde distintos campos sociales acerca de las similitudes entre el proceso seguido en su día por Banesto y el que acaba de culminar por el banco Popular.

Obviamente no dispongo de todos los datos referidos a esta última entidad y no me cabe duda de que factores subterráneos disponen, en este tipo de operaciones, de importancia capital para el mejor conocimiento del proceso. Así sucedió en Banesto y con toda certeza algo o mucho de oscuro puede pervivir en el sendero que ha conducido a la demolición de uno de los bancos mas emblemáticos de la historia financiera española, y no tanto por los rumores de su vinculación con el Opus Dei, ni siquiera por su capacidad para financiar con sus dineros a la Iglesia y al Partido Comunista sin cortarse un pelo, sino, sobre todo, por su alabada eficiencia financiera. Conversé en su día, —en mis días de Banesto— con Luis Valls, Presidente del Popular, acerca de este punto, y le propuse una fusión de nuestros dos bancos, que, a fuer de sinceridad, era la única que me parecía tener verdadero sentido político, financiero, económico e industrial. Pero Luis Valls se negó, utilizando la técnica tan característica en él: sonreír sin dar respuesta alguna.

Desde el primer momento conviene sentar una premisa mayor: el Banco Popular era sobre todo un banco rico, muy rico, con un porcentaje de reservas reales, por beneficios no distribuidos a los accionistas, muy superior al del resto de la banca española, lo que suponía contar con una financiación muy importante a coste cero. De ahí su eficiencia diferencial al resto de la banca. Pero conviene, como digo, retener esta idea: era un banco con un almacén de reservas enorme. La cuestión entonces es la siguiente: ¿que convierte a un banco rico en una entidad de valor un euro?.

El proceso de demolición bancaria se orquesta con arreglo a un modelo uniforme. Primero, se definen la “provisiones” que necesita la entidad. ¿Quien las define? Son de dos tipos esencialmente: las automáticas, que funcionan por el transcurso del tiempo cuando un deudor deja de pagar, y las “voluntarias” que dependen de los juicios de valor de los inspectores. Que nadie crea que he escrito una estupidez con eso de que las provisiones dependen, ni mas ni menos, que de los “juicios de valor” de unos individuos incrustados en la orgánica del Banco de España. Es así. Cuando leí semejante cosa en los documentos oficiales en mi época de banquero, entendía que la fragilidad de una entidad bancaria es exponencial, puesto que unos individuos pueden inventarse provisiones según sus “juicios de valor”. ¿Se entiende como todos los banqueros obedecen sin rechistar al banco de España, quien, a su vez, obedece en operaciones políticas al Poder Político?

Bueno, y ¿qué pasa con esas provisiones? Pues que técnicamente no son pérdidas, sino simplemente precauciones a adoptar por si finalmente los deudores no devuelven el dinero prestado. La experiencia dice lo siguiente: las provisiones de tiempos de crisis se recuperan en un 70 por 100, como mínimo, en las épocas de bonanza. Pero, y aquí está al truco del almendruco, las “autoridades financieras” te obligan a llevar a pérdidas esas provisiones, es decir tratan contablemente una previsión como si fuera una pérdida irreversible, lo- cual no deja de ser una tergiversación conceptual seria.

Vale, pues ya tenemos las pérdidas y ¿ahora qué? Pues ahora viene el banco de España y te dice: “oiga, que tiene menos recursos propios de los necesarios, porque las “pérdidas” (provisiones) los han reducido, así que tiene que ir a una ampliación de capital”. Supongamos que no hay nada raro detrás de esa operación. En ese caso se dice a los accionistas, ¿quieren ustedes señores accionistas poner el dinero en la ampliación de capital?. Es lo lógico. Pero , por ejemplo, en el caso Banesto no nos dejaron a los accionistas acudir a la ampliación. ¿Por qué? Pues muy claro: porque si acudíamos no podrían “vender” el banco al Santander, y además, al recuperarse los créditos, quedaría patente que la intervención fue un acto político. ¿Qué hicieron? Pues modificaron con efectos retroactivos la ley que les obligaba a darnos a los accionistas el derecho de preferente suscripción. ¿Con efecto retroactivo?. Que sí, con efecto retroactivo. ¿Y nada dijo la Justicia española ante semejante barbaridad? Pues…mejor otra pregunta.

Bueno pues empieza el baile. Se dan a la prensa noticias de esas provisiones convertidas en pérdidas. Suena la alarma en el mercado. ¿Qué se persigue? Pues evitar que la gente acuda a la ampliación, pero como la pérdida de credibilidad del banco de España es un hecho constatado, el mercado tiene sus propios criterios y , como en el caso del Popular, la ampliación de capital se suscribe. Entonces, ¿cómo se consigue el efecto que se persigue?. Pues seguimos con la estrategia: ahora hay que conseguir que baje la acción. Amplificando noticias en bolsa el descenso de la acción dificulta seriamente nuevas ampliaciones.

El desplome de la acción es elemento clave en la estrategia y se consigue a base de inflacionar noticias negativas. Aparecen los bajistas, los que apuestan a la caída del titulo, lo que por sí solo genera efecto de descenso del precio de la acción y se penetra en una espiral de difícil salida. Cunde el pánico, se amplifican noticias, huyen los inversores y comienza la traca final: los clientes, los depositantes, empiezan a retirar dinero y esto es el fin de la película: el banco se queda sin liquidez y tiene que ser intervenido. Al parecer eso es exactamente lo ocurrido con el Popular: se quedó sin liquidez como consecuencia del brutal ataque mediático al que fue sometido.

En el caso Banesto su sorpresa fue que los depositantes no retiraban el dinero a pesar de las noticias. Así que decidieron forzar el descenso de la acción, por medios espurios. Recuerdo la llamada de Luis Carlos Croissier, entonces Presidente de la CNMV, diciendo que tenían que intervenir el banco por “el descenso de la acción”. Se trató de una sola sesión de Bolsa y un descenso poco significativo, pero para crear el pánico el citado Presidente decretó la suspensión de la cotización…No les funcionó lo de la liquidez, así que se agarraron al descenso de la acción…En fin….

Volvemos al Popular. Lo verdaderamente raro es que el “Presidente” Saracho, nombrado para buscar una solución al Popular, acuda al BCE y diga que la situación es insostenible…¿Cómo lo se? Porque en el informe del FROB se dice que “la entidad” reconoció ante el BCE que la situación era insostenible. Nosotros, en el caso Banesto dijimos que el plan era perfectamente viable. Nosotros y el banco JP MORGAN, —primer banco del mundo entonces— de palabra y por escrito. Así que en nuestro caso eso no les servía. Pero en el Popular esa declaración se lo puso en bandeja: si la “entidad” reconoce que no tiene viabilidad, no hay nada que hacer porque es confesión de parte

Ahora bien ¿quien es “la entidad”? Pues parece ser que el “Presidente” . ¿Existe alguna decisión del consejo de administracion acerca de la inviabilidad? No me consta ¿Y de la Junta General del Popular? No me consta. ¿Tiene poder suficiente el “presidente” para declarar inviable a la entidad? No me parece normal. ¿Entonces es responsabilidad de ese “Presidente” el efectuar una declaración en la que se escuda la UE y el FROB para liquidar a cero euros a todos los accionistas y bonistas? Pues, hombre, me parece un tema muy serio y que necesita ser aclarado. La pregunta es: ¿puede el “Presidente” que fue nombrado para “salvar” al Popular, ejecutar por su cuenta y riesgo una actuación que es la puntilla final y la excusa de las autoridades que provocan el desenlace fatal? ¿Es cierto que cobró cerca de cinco millones de euros como fichaje por ocuparse de esa operación de “salvamento”? ¿Tendrá que devolver el dinero al fracasar en el intento para que el que fue contratado? Pues veremos, y digo veremos, porque es evidente que el cúmulo de actuaciones judiciales que se viene encima es inevitable.

Por cierto, ¿le preocupan al Sistema esas demandas judiciales civiles, mercantiles o penales? Pues no parece.. ¿Y eso? Pues bien sencillo: razón de Estado. ¿Cómo que “razón de Estado? Vamos a ver, a estas alturas de nuestras vidas ya sabemos que razón de Estado es en realidad razón de gobernante, que no es lo mismo, ni parecido. Así que utilizarán el eufemismo de la “estabilidad del sistema financiero”. ¿Y qué pasa con eso? Pues que los jueces se atendrán a la vital importancia de la “estabilidad del sistema financiero” por encima de los posibles derechos individuales de accionistas y bonistas. En todo caso saben que los tiempos de la Justicia son los que son y sinceramente no les veo preocupados, primero por ese eufemismo que acabo de decir, y, en segundo lugar, si dentro de diez años tienen sentencias condenatorias de lo que sea, dará mas o menos lo mismo porque el proceso será irreversible, y durante estos diez años habrán ganado con el Popular el dinero suficiente como para les compense las posibles condenas.

Y sigo. Vamos a ver, digo que el problema es de liquidez por retirada de depósitos. Lo acepto. Pero ¿liquidez significa quiebra? Para nada. ¿Si le hubieran prestado dinero y hubieran cesado los ataques en prensa se podría haber salvado? Pues creo que si. Los recursos propios del Popular eran enormes. Recordemos lo que dije antes de que se trata de un banco muy rico. ¿Por que no se hizo? Pues formalmente porque “la entidad” dijo que era inviable…Ya, pero ¿materialmente, políticamente, realmente? Pues no lo se…Pero lo que se es que al final el Santander compra por un euro.

Bueno, y ¿por que un euro? Pues porque hay un dictamen independiente —eso dicen— que valora el popular entre menos dos mil y menos ocho mil millones. Es decir negativo. Me llama la atención que el abanico sea tan extenso..es como si un “experto” me dice que mi casa vale entre dos y ocho millones de euros….Tratándose de miles de millones la cosa se complica más…. ¿Y ya está? ¿O sea que el Presidente diciendo que es inviable y el experto diciendo que vale menos no se cuanto, sólo con eso se priva a todos los accionistas y bonistas de sus inversiones? Pues si…¿Y no es muy fuerte?. Pues sí, a mi me lo parece.

En nuestro caso no consiguieron crear el problema de liquidez, así que, como dije antes, recurrieron al descenso de la acción como excusa. Recuerdo que el “Presidente Interventor”, Alfredo Sáenz, salió en televisión diciendo que Banesto valía cero….Alucinante, pero está en las hemerotecas. No se atrevieron con esa declaración a vender a Santander por un euro. Convocaron subasta y ganó el Santander, que ofreció 850 pesetas por acción frente a las 450 del BBV. ¿No es brutal la diferencia de valoración tratándose de expertos? Pues sí, lo es. ¿Tenía el Santander mejor información que los demás?. Pues eso parece. ¿Y cómo la obtuvo? Hombre…. Sáenz era interventor. Conocía toda la verdad. Sáenz fue contratado después por el Santander y recibió unas acciones liberadas valoradas en miles de millones de viejas pesetas. ¿Les dio información Sáenz al Santander para que compraran el banco y le ficharan a él? Pues que cada uno piense lo que quiera.

Bueno pues el Santander va a poner 7.000 en la ampliación de capital. Habrá que ver cuanto de esa ampliación suscribe la familia Botín…Dinero tienen porque es público que se descubrió hace unos años una cuenta oculta de la familia en Suiza con mas de dos mil millones de euros y supongo que lo habrán invertido muy bien y hoy serán muchos más. Así que la mejor manera de que la gente crea que esa operación es clara, sin problemas, legal y con fines exclusivamente financieros, sería que la familia que controla el banco pusiera ese dinero al servicio de la operación. Veremos.

Bien, y con esa ampliación, ¿ya todo resuelto? Seamos claros, esa ampliación es formal para cubrir requerimientos contables. ¿Quien se aprovechará de las recuperaciones de los créditos provisionales? Obviamente el Santander, cuando esas recuperaciones debieran ser activos de los accionistas del Banco. Y mientras tanto el Santander se queda con la joya de la corona del Popular: las Pymes. El Santander como banco “antipático” —eso dicen— tenia ciertas dificultades en el contacto con las Pymes. Ahora las hereda. ¿Y no se irán las Pymes a otro sitio? Pues no, porque la reducción de la competencia financiera es brutal

Parece que los españoles no nos damos cuenta de la brutalidad de lo que ocurre. En mi época teníamos siete “grandes” bancos: Banesto, Central, Santander, Hispano, Popular, Bilbao y Vizcaya. Además estaban los bancos públicos, de los que el mas significativo era el Banco Exterior. Y adicionalmente las cajas de ahorro que controlaban el cincuenta por ciento del sistema financiero. Pues bien, las cajas han desaparecido. Queda una extraña entidad llamada Bankia. De los siete grandes, mas los públicos, solo quedan dos bancos: el Santander que ha agregado a Hispano,Central,Banesto y Popular, y BBVA que ha asumido a Bilbao, Vizcaya y Argentaria, que a su vez agregó todos los bancos públicos. Por tanto en términos de oferta financiera a la sociedad, en el plano de la competencia libre, se ha producido un retroceso cualitativo porque prácticamente nos situamos en una suerte de triopolio: al día de hoy el retrato es Santander, BBVA y Caixa. Quedan dos actores sueltos: Sabadell y Bankia. En fin, que hemos perdido mucho con este proceso de concentración bancaria contemplado desde el punto de la competencia. Un empresario que al día de hoy se lleve mal con Santander, BBVA y Caixa es hombre muerto financieramente hablando.

Pero si del plano financiero ascendemos al político, el asunto es mas arduo para los españoles. Antes que nada, porque gracias a ese proceso de concentración, tres entidades decidirán sin control político en donde invertir el ahorro de los españoles. Y, porque, al tratarse de eso que llaman bancos “sistémicos”, si entran en problemas la solución será el dinero público, de modo que nuevamente estaremos ante el lamentable espectáculo de socialización de las pérdidas y privatización de los beneficios. En serio, o se revisan a fondo los fundamentos sobre los que se ha construido el sistema financiero, o tendremos un catástrofe sin precedentes. Es solo cuestión de tiempo. Espero no vivirlo.

Y mientras tanto habremos permitido unos centros de poder alucinantes que afectan a la libertad real de los españoles. Al controlar la publicidad controlarán los medios de comunicación y desde ahí lo que se quiera…. Recuerdo que cuando decían que las fusiones era eficientes, yo dije: puede que sí, pero para los ejecutivos y accionistas de esas entidades, pero ¿para la sociedad española es eficiente crear estos brutales centros de poder que reducen competencia y afectan a nuestra verdadera libertad? Pues evidentemente no, pero como la sociedad española sigue sin querer ser adulta, así nos va.

Mario Conde.

 

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