La fábula de los conejos, Cataluña, los “indepes”, el art.155 y Tabarnia.

Seguidamente,me honra reproducir el artículo titulado:

LA FÁBULA DE LOS CONEJOS Y TABARNIA de Juan Chicharro Ortega General de División de Infantería de Marina (R.)

https://generaldavila.com/2017/12/29/la-fabula-de-los-conejos-y-tabarnia-juan-chicharro-ortega-general-de-division-de-infanteria-de-marina-r/

Coincido en gran parte con las apreciaciones de su autor, el General Chicharro, si bien discrepo en otras como es natural y lógico.

Brevemente voy a citar tres puntos que considero muy acertados:

1.- Medios de comunicación.

Dice el General :

“.. (no) interviniendo  los medios de comunicación, base de la propaganda revolucionaria,…”

Para mi, este ha sido el error mas garrafal de la aplicación del art. 155.

Imaginen a lo Aliados tomando Berlín en 1945 y convocado elecciones dos meses después dejando a Hitler presentarse como candidato.

2.- Puigdemont.

Dice el General:

“…el esperpento de ver a un prófugo de la justicia, el Sr. Puigdemont,  todos los días en los medios y viviendo del erario público ….recordar a Iriarte y su fábula….. el espectáculo del Sr. Puigdemont en Bélgica será irremediable .. pero en mi opinión no es más que una tomadura de pelo de órdago. ..”

3.-Tabarnia.

Dice el General:

“…aparece ahora un proyecto llamado TABARNIA que si bien no deja de tener un punto de base de mucha razón, por razones obvias…”

Permítaseme ahora expresar mi propia opinión en el sentido de que considero genial la idea de promocionar este nuevo ente autonómico que no se de donde habrá partido pero que ha dejado descolocados y con el trasero al aire, como vulgarmente se dice, a los indepes; tan es así que la tv-3 y demás medios de la antiESPAÑA han prohibido totalmente que se comente y  ni siquiera se cite este proyecto; aunque solo sea por ello merecería considerarse una idea genial

La fábula de los conejos

Por entre unas matas,/ seguido de perros,/no diré corría,/volaba un conejo.

De su madriguera/ salió un compañero / y le dijo: «Tente,/amigo, ¿qué es esto?»

«¿Qué ha de ser?», responde;/«sin aliento llego…;/ dos pícaros galgos /me vienen siguiendo».

«Sí», replica el otro,/ «por allí los veo,/pero no son galgos».

«¿Pues qué son?» /«Podencos.»/«¿Qué? ¿podencos dices?/Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos;/bien vistos los tengo.»/«Son podencos, vaya,/que no entiendes de eso.»

«Son galgos, te digo.»/«Digo que podencos.»

En esta disputa /llegando los perros,/pillan descuidados/a mis dos conejos.

Los que por cuestiones /de poco momento /dejan lo que importa,

Esta es la conocida fábula de Tomás de Iriarte “De los conejos”  cuya  lectura nos da mucho que pensar sobre la España actual y sus políticos.

Así, hemos visto al Presidente Rajoy y su Gobierno decretar el artículo 155 de la Constitución,  ante la intentona golpista de unos dirigentes sediciosos catalanes, aplicándolo de una forma muy débil e interesada políticamente  no interviniendo  los medios de comunicación, base de la propaganda revolucionaria, y convocando unas elecciones en un intervalo de tiempo tan corto que eran claramente previsibles los resultados obtenidos. Simplemente estamos donde estábamos o peor. En lugar de actuar conforme al principio claro de que en la guerra y en la política ante la disminución de la capacidad del enemigo lo que hay que hacer es completar su destrucción, lo que el Sr. Rajoy ha hecho ha sido complicar mucho más la situación y de acuerdo con la fábula citada parece estar más en “las cuestiones de poco momento” dejando lo que importa que es la defensa a ultranza de la unidad nacional y la Constitución.

Puigdemont y su espectáculo

Nos encontramos también ante una subliminal propaganda en la que ya se da casi por válida el derecho a decidir de una sola parte de los españoles sobre lo que es de todos; se ve cada vez más normal el que unos investigados por rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, puedan ocupar cargos públicos pese a la acción de la justicia; una situación  que comienza a dar muestras de una inexistente separación de poderes ante el desparpajo con el que se mueven los que en libertad bajo fianza se encuentran;  y encima el esperpento de ver a un prófugo de la justicia, el Sr. Puigdemont,  todos los días en los medios y viviendo del erario público completan un panorama desalentador que nos hace de nuevo recordar a Iriarte y su fábula.

Francamente el espectáculo del Sr. Puigdemont en Bélgicaserá irremediable conforme a los parámetros de la actual modernidad política de hoy pero en mi opinión no es más que una tomadura de pelo de órdago. Es de todo punto inconcebible que Bélgica permita que un señor prófugo de la justicia española por haber intentado dar un golpe de estado campe a sus anchas con el beneplácito de su Gobierno alegando este su incapacidad de actuación debido a la tan cacareada separación de poderes. Vale ya: esto no es de recibo y no entiendo como no se han roto ya relaciones diplomáticas con ese pequeño país, socio de España en la UE y aliado en la OTAN.  Sí, será todo muy legal y todo lo que quieran pero a mí no me quita nadie la idea de que esto es un perfecto dislate de tamaño descomunal. La inacción de nuestro Gobierno al respecto me recuerda de nuevo a Iriarte y su fábula.

TABARNIA

Y ya por si todo no fuera ya esperpéntico aparece ahora un proyecto llamado TABARNIA que si bien no deja de tener un punto de base de mucha razón, por razones obvias, da lugar al recuerdo de épocas taifales o cantonales. Lo que nos faltaba.

Tabarnia, también una fábula

Claro que a mí me hace mucha gracia leer los comentarios de tantos políticos menospreciando este proyecto, incluso con ironía, cuando si  tuvieran memoria o cultura se acordarían de lo que se hizo en España en el desarrollo de la Constitución del 78 inventándose Comunidades Autónomas – hasta 17 – reinventado Castilla, sacándose de la manga otras como Cantabria, La Rioja, Murcia , Andalucía, Extremadura …..etc. Aquello fue un dislate de calibre descomunal que hoy supone nuestra ruina económica por la sangría que supone un sistema tan caro. Ahora aparece un nuevo proyecto llamado TABARNIA con los mismos argumentos que los de entonces. No veo diferencia alguna.

Y mientras tanto los principales partidos siguen dedicados, conforme a la fábula de Iriarte, a los problemas del momento. Tal parece que España está empeñada en un suicidio colectivo como nación. Un suicidio liderado por personajes mediocres pero que manejando bien los medios de comunicación acaban  adoctrinando a un sufrido pueblo español inconsciente de que este juego le lleva a la ruina.

España es una gran nación proclaman algunos, si bien desconociendo que, sí, España fue una gran nación cuando hubo líderes que sólo pensaban en España y no en las partidas de cada uno en particular.

¿Despertará alguna vez España?

Juan Chicharro Ortega.

General de División de Infantería de Marina (R.)

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