Eutanasia.

I.- Concepto.

La eutanasia (del latín científico euthanasia y este del griego antiguo εὐθανασία /euthanasía/ ‘muerte dulce’)​ es aquel procedimiento voluntario, intencionado, estudiado y consciente que realiza un médico para acelerar la muerte de un paciente a solicitud consciente del enfermo o familiares, quienes así lo piden al médico. A diferencia del suicidio que lo decide y ejecuta el sujeto a solas con su conciencia y por su propia voluntad, en la eutanasia la acción directa para provocar o acelerar la muerte es ejecutada por un médico mediante una interpretación de lo que serían los deseos del enfermo.

El acercamiento a la idea de eutanasia parece acariciar la posibilidad de regular,controlar,imponer,  igual que los nacimientos (en el caso de los abortos), las muertes, cuando los pasivos sean una carga insoportable,y cuando los que requieren asistencia impliquen gastos excesivos.

La eutanasia viene definida, además,  por la confluencia de dos ideas: el acortamiento voluntario de la vida y la finalidad de poner término a los sufrimientos de una enfermedad incurable.

En una sociedad como la actual en que la esperanza de vida está creciendo vertiginosamente en los países desarrollados,  pudiendo acercarse fácilmente dentro de unas décadas, a los cien años mientras, se hacen esfuerzos para elevar la vida laboral activa a los setenta años pues corren peligro serio las pensiones aterra pensar que la vida de las personas pueda quedar en manos de lo que dispongan en un momento determinado las “conveniencias sociales”.

II.- Proposición de Ley para despenalización  de la eutanasia y el suicidio.

La despenalización de la eutanasia y el suicidio asistido entran a debate en el Pleno del Congreso de los Diputados; la iniciativa, que llega a través de una proposición de ley aprobada por el Parlament en julio de 2017,  ha contado con el apoyo ( de 173 votos a favor) del PSOE y Unidos Podemos, el voto en contra (135 en contra )del PP y UPN, y la abstención de Ciudadanos.

III.- La eutanasia en Europa y el Mundo.

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El primer Estado en legalizar la eutanasia fue el holandés en 2001, donde los médicos pueden llevarla a cabo si los pacientes quieren y no tienen ninguna esperanza de curación. A éste le siguieron, Bélgica, Luxemburgo o Suiza.

III.- Muerte digna y cuidados paliativos.

Existe sin embargo, una práctica médica total y absolutamente ética y ortodoxa que no debe confundirse con la eutanasia.

Es la que se practica a diario en las unidades de dolor de los hospitales a los enfermos terminales. No es eutanasia, porque no pretende terminar con la vida del enfermo sino amortiguar su sufrimiento mediante la aplicación de fármacos sedantes en dosis terapeúticas  que indirectamente pueden producir, y normalmente producen, su fallecimiento.

Todos los moralistas desde muy antiguo han aceptado que, si bien el ser humano debe procurar mantener su vida, no está obligado a recibir medidas excepcionales para ello, lo que se denomina “encarnizamiento terapeútico” y de hecho puede negarse a ello .

Por ello existe hoy día una posibilidad que se está extendiendo  y que consiste en redactar el llamado testamento vital,documento, denominado también “Instrucciones Previas” ya legalizado en algunas Comunidades Autónomas, al menos en Madrid, mediante el cual el paciente manifiesta:

  1. a) su rechazo a verse sometido a pruebas y  tratamientos que impliquen todos los medios artificiales y extraordinarios que prolonguen artificialmente la supervivencia.

  2. b) su aceptación de cuidados paliativos que le ayuden a morir en paz.

El papa Francisco, en una carta dirigida a la Conferencia sobre cuidados paliativos organizada por la Academia Pontificia para la Vida, en Roma del 28 al 1 de marzo 2018  ha pedido de continuar en la difusión de los cuidados paliativos que ayudan a proteger la dignidad de los moribundos y de su vulnerabilidad . El Pontífice está a favor de tratamientos o remedios que tienen como finalidad mitigar, suavizar o atenuar el dolor de un enfermo. Instó a seguir en el redescubrimiento de la vocación más profunda de la medicina, que consiste ante todo en cuidar: […]aunque no siempre sea posible curar”.La terapia del dolor, que hay que distinguir totalmente de la eutanasia, permite administrar analgésicos para aliviar dolores insoportables, incluso si, fueran la causa de un acortamiento de la vida”.                          

IV.- El “testamento vital” o “instrucciones previas”.

Este testamento vital es un documento al que deben obedecer los médicos que asisten al pàciente en la fase final de su vida y constituye una valiosa ayuda tanto para los familiares del enfermo como para los facultativos que lo asisten pues ambos ven salvada su responsabilidad ante esos momentos decisivos de la vida.

Seguramente la eutanasia o el suicidio asistido sean las medidas más fáciles y económicamente más viables desde el punto de vista sanitario pero también son las humanamente más peligrosas y las que están demostrando la ineptitud, cuando no el sectarismo,  de unos políticos que anteponen una ideología interesada no en cuidar a los enfermos sino directamente a matarlos, porque esa solución es más económica que potenciar servicios y unidades de dolor y de cuidados paliativos.

F.J. de C.

Madrid, 13 de mayo de 2.018

 

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